Como hablar de la muerte con los niños.

      Hoy nos vamos a saltar un poco el orden que tenemos establecido en nuestro guión porque me gustaría compartir con uds. un artículo que se publicó en la Revista Oficial del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos (INFOCOP) el pasado Viernes y que se titula “Como hablar a los niños de la muerte”.

      Desde que se comenzó esta iniciativa y sobre todo en conversaciones con algunos “amigos” de nuestros grupos del Facebook: “Enfermedad Infantil: Atención a Cuidadores, niños y jóvenes” y “Enfermedad Terminal y Duelo: Atención a Enfermos y Cuidadores”, el tema de como hablar con los niños de la muerte ha salido en varias ocasiones. Tanto para cuando hay que informarles de la muerte de un ser querido próximo como en aquellas situaciones en las que los enfermos son ellos. Evidentemente, ninguna de las dos situaciones es fácil ni casi asumible para cualquier adulto que se lo plantee, pero en ningún caso esto justifica que se mienta a los niños.

      Recientemente, tuvimos la oportunidad de charlar con un chico de 14 años que en cuestión de un año, había cambiado completamente de caracter, se habia vuelto huraño, malhumorado y continuamente estaba metido en alguna pelea, llegando incluso a ser violento con su propio padre. Por supuesto, sus notas habían pasado a ser un desastre y había perdido a casi todos sus amigos. Charlando con él, en un momento dado empezó a hablar de la madre, insultándola y con una agresividad y desprecio absolutamente desproporcionado. Cuando le preguntamos que por que estaba tan enfadado con ella, nos comentó que la madre se había ido de viaje hacía ya casi dos años y no sólo no había vuelto sino que jamás les había llamado. ¡¡Le habían dicho que su madre se había ido de viaje en vez de explicarle que había fallecido en un accidente!!.

      ¿¿Cuantas veces se han usado estas excusas con el noble fin de no hacerle daño a los niños??. Y al final, como en el caso del paciente terminal, acabamos haciendoles más daño del que imaginamos.

      En principio no es objeto de esta entrada comentar como elaboran los niños la muerte, lo haremos en próximas entradas. Pero de forma muy burda y general podemos afirmar que los niños aprenden de sus mayores que la muerte es algo malo y oculto. Por tanto, una de las características que deben tener estas conversaciones con los niños es la naturalidad y emplear un lenguaje que ellos puedan entender, pero que les quede claro que ni han sido abandonados, ni ellos tienen la culpa y que es algo irreversible.

      En otra ocasión tuvimos la oportunidad de acompañar a una madre que tenía que informar a sus hijos de 9 y 4 años del fallecimiento de la abuela. Al sentarse a hablar con ellos, la madre se emocionó y rompió a llorar en algunas ocasiones. El hijo mayor con más capacidad de empatía rompió a llorar también y cuando le preguntamos nos comentó que lloraba porque su madre estaba triste (y en ningún caso porque su abuela había fallecido, su mamá ya le había explicado que era lo mejor para ella porque estaba muy malita y que donde estaba ahora no le dolía nada y estaba con sus amigos y familiares muy agustito todo el dia jugando a las cartas, como a ella le gustaba…..¿porque se iba a poner triste?. Sin embargo, la niña de 4 años empezó a pintar tranquilamente y cuando escuchó el por que lloraba su madre (porque iba a echar mucho de menos a la abuelita), le respondió con toda la naturalidad del mundo, ”¡pero mamá si en el cielo esta la tita, el abuelo, los papás de la abuelito….. anda que no hay gente ni nada alli y encima todo el día jugando y sin ir al cole…. yo creo que deberíamos irnos con ella!”, cuando la madre le explicó que no podía ser la niña volvió a contestarle “pues mamá, tú siempre me riñes cuando lloro porque el hermano tiene mejores cosas que yo…… así que no hagas tú lo mismo, cuando seas mayor te tocará ir con la abuela y ya está”. Ante este tipo de respuestas podemos concluir que los niños no se enteraron de la tragedia que estaba viviendo en ese momento la familia, pero no es así. El valor que los adultos le damos a las situaciones de final de la vida, las hemos aprendido y los niños aún son capaces de “dejar marchar” y aceptar las situaciones como algo natural siempre que ellos las puedan comprender. Por tanto, para ellos es casi más importante el como se les da la información que el mensaje en sí, porque tienen mucha más capacidad que los adolescentes y los adultos para encajarla.

      Por otro lado, cuando los enfermos son los niños, ya lo comentamos en otra entrada anterior y por tanto no nos extenderemos mucho más, pero queremos recordar que no debemos mentirles nunca, pero que tampoco hay que vomitarles la información a la primera de cambio. Es bueno que sean ellos los que vayan preguntando lo que quieren saber en cada momento y si no preguntan y observamos que están demasiado asustados, habría que facilitarles, sobre todo si son más mayores, situaciones en las que se sientan con confianza para hacerlo.

      Esperamos que esta entrada os haya resultado de interés. Os adjunto el link de la página donde esta la noticia que la ha motivado, por si quereis consultarla: http://www.infocop.es/view_article.asp?id=3427&cat=39. A nosotros nos ha resultado de gran interés.

      Hasta la próxima entrada, esperamos vuestros comentarios.!!

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