El papel de los voluntarios (I): La experiencia en Cuidados Paliativos

Buenas tardes,

     En nuestra entrada de hoy queremos destacar la figura de unos cuidadores de familiares y enfermos dependientes y/o discapacitados que, habitualmente pasan desapercibidos en el análisis que hacemos de la labor de cuidado. Éstos son los voluntarios, personas que de forma desinteresada ofrecen su tiempo y sus experiencias, para compartirlos con personas que puedan beneficiarse de ellos. Y efectivamente, desde esta iniciativa consideramos que tienen un papel y desempeñan una labor fundamental en el cuidado y atención de los enfermos y sus familiares. No obstante, también es importante destacar que, estos es voluntarios requieren de una formación en relación con la labor que van a desarrollar de la que no siempre disponen. Y por tanto, también hacía estos voluntarios queremos orientar esta iniciativa.

     Como ya hemos comentado en otros momentos, tenemos la suerte de contar con un amplio grupo de colaboradores que nos enriquecen al compartir con nosotros sus experiencias. Así que hoy os traemos un pequeño resúmen sobre que significa para nuestra compañera Mª Jesús su experiencia como voluntaria en Cuidados Paliativos. Mª Jesús es psicóloga y muy jovencita, pero sus valores personales, que son muchos y la gran vocación que siente tanto por su profesión como por los demás, le llevan a implicarse de forma desinteresada en proyectos de gran envergadura solo con la intención de ayudar y aprender. Podría escribiros sobre ella muchas más cosas, porque creo que es digno de reconocer la labor de estos jóvenes que con fines totalmente solidarios dedican tiempo a los demás y que sea precisamente el poder ayudar mejor a los demás uno de los motores que les impulsen a seguir mejorando profesionalmente.

      Podreis observar en su escrito la gran sensibilidad y madurez con la que enfrenta su labor de acompañamiento a familiares y enfermos terminales. Espero que disfruteis de su testimonio. 

“¿Por Qué en Cuidados Paliativos?, por Mª Jesús Lara.

         Ser voluntario en Cuidados Paliativos (CP) es una experiencia fascinante. Pero, ¿Qué es ser voluntario? Voluntario es solidaridad, acompañar, amar, cuidar, empatizar, escuchar, responsabilidad, compromiso, comunicar, tiempo, silencio… no es “echar un ratito” es ACOMPAÑAR  a alguien, estar  (y estar de verdad) con alguien. También es reír, llorar, cantar, jugar, admirar, sorprender, aprender y así, hasta no acabar. Aunque estos adjetivos que acompañan al voluntario de CP podrían valer para cualquier tipo de voluntariado, cuando se comparte tiempo con alguien que se encuentra en situación de terminalidad y su familia se requiere además, poner en cuestión y reflexión nuestras propias ideas y hacer crítica de nuestros valores para así poder ayudar desde el alma. Es un buen comienzo considerar que la muerte es parte de la vida, alejándonos de todos los estereotipos que la acompañan y haciendo que el miedo que nos acecha cuando la nombramos no la convierta en tabú. Este hecho no es fácil ni mucho menos, ya que la muerte conlleva aspectos negativos que hacen que habitualmente la apartemos de nuestro pensamiento, de nuestro corazón, como son los sentimientos de pérdida, dolor, sufrimiento, angustia,… No pretendo decir que no sea así, sino que los valores y creencias que te llevan a decidir implicarte en un voluntariado, junto con nuestras experiencias como seres humanos, nos hace ver el otro punto de vista del momento de la muerte. La muerte no es fin, no es un instante, no es desaparecer, no es todo acabar. Es, en cambio, un proceso, una intimidad, un respeto, una reflexión, una paz, … lo cual se alcanza cuando, tanto la persona que afronta este momento así como las personas que la acompañan, ACEPTAN que la muerte está ahí. Es en este momento cuando ponemos sobre la “mesa”, miedos, bloqueos, cosas pendientes, nuestro corazón… Pero esto sería lo ideal, lo satisfactorio y, no siempre es así. A veces, como voluntario, ves a gente que se aferra a la vida y a sus familiares que los aferran a sus vidas, por temor al dolor y temor a dejar de vivir o vivir sin ese ser querido.

 A modo de experiencia personal, como voluntaria, todas estas reflexiones son importantes, para no caer en prejuicios, sino respetar y acompañar en este momento a una persona. Acompañar desde el amor, desde el respeto y desde el silencio, a veces tan necesario. Como voluntaria te encuentras de todo: gente que te hace partícipe de este momento, otra gente que no; gente que no habla pero que quiere que estés ahí; gente que te cuenta su vida y otra que te pregunta por la tuya; gente que te prejuzga considerando que juventud es igual a desconocimiento y falta de reflexión (¡qué vas a saber tú siendo una niña!); gente que se odia y que al final se acaba amando; gente que llora contigo; gente que te enseña…Un sinfín de situaciones. No se puede generalizar. Cuando llegas como voluntario a CP, puedes ir preparado en cuanto a información de las personas y la formación en el contacto con los demás, pero no en cuanto a cada reacción y a cada pregunta o respuesta que te vayas a encontrar, porque si partes de todo lo citado anteriormente, lo demás es ser tú mismo y tener claro que aportar y eres aportado. Por muy poco que hagas, ya has hecho algo y, a veces, es “sólo” aprender, que ya es decir.

 Desconocido tú para mí, y yo desconocido para tí

La vida nos hace coincidir

Tú, necesitas, pero yo también,

Yo te doy, pero tú también me das.

Hoy nos conocemos y mañana ya no estás

Pero al menos la vida nos ha brindado la oportunidad

De querernos y cuidarnos hasta el final.”

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